Que pasa si frenamos un minuto a contemplar lo que nos rodea, si solo sentimos, sin pensamientos solo respirando y viviendo el aquí y ahora. 
Tan solo prestarle atención a mirar y sentir la piel,  las manos por ejemplo y descubrir la cantidad de colores y texturas que hay en ellas te hace sentir diferente.
 
Soy una persona que desde niña paso la mayor parte del día dibujando y pintando. Entendí con el tiempo que no es solo necesidad de expresión, sino que es mi modo de meditar, de conectarme conmigo misma y de satisfacer mi necesidad  de estar conectada a los sentidos, como el del tacto, necesito sentir con las manos, con el cuerpo, sentir los materiales que uso, mancharme con pintura es una sensación unica, así como trabajar lento, presntandole atención a los detalle, quizás con la intención del inconsciente de que la obra no termine nunca ya que a su vez estar en situación de pintar es mi lugar seguro.
He atravesado diferentes estilos, tecnicas y materiales pero siempre mis obras son el reflejo de mi consciente e inconsciente, de mi luz y oscuridad, de mis obsesiones y sutilezas. En ellas se revela mi cuerpo físico, mis sentimientos, pensamientos y sueños.
Mi pequeña contribución al universo mediante mis creaciones es un instante de belleza, un momento de placer y calma, en un planeta donde corremos sin parar todos los días ofrezco, y me ofrezco la posibilidad de frenar un minuto a conectar con el disfrute y entregarse sentir a través de una imagen.